De hijo único a hermano mayor

Viene un nuevo bebé y el hermanito empieza a sentirse incómodo: ¿cómo lo ayudamos a lidiar con los celos?

La llegada de un nuevo bebé a casa conmociona y emociona a todos, pero muy especialmente al hermano mayor, despertándole un sentimiento nuevo: los celos. Como papás, podemos ayudar a transitar la situación de la mejor manera y a sentar las bases de un vínculo perdurable: el fraternal.

La actitud que toman los niños ante la noticia del embarazo y el nacimiento de un hermano/a depende de la edad. Mientras que a los que aún son bebés casi no les impacta la noticia, los chicos de entre 2 y 6 años suelen sentir celos porque piensan que les llega un rival que les quitará la atención de sus padres. En cambio, los chicos que tienen 7 años o más, asumen una actitud diferente, ya que generalmente tienen mayor capacidad para comprender lo que está pasando y terminan ayudando en el cuidado del bebé.

En cualquiera de los casos, lo más importante es informar a los chicos con tiempo e involucrarlos en los preparativos para la llegada del bebé. Incluso es aconsejable estimular a que participen en la toma de decisiones, como la elección de ropa y del nombre. Una vez que el bebé está en casa, es importante involucrar al hermano en su cuidado en la medida de sus posibilidades y según su edad.

En todo caso, no hay que preocuparse. Los celos son una manifestación emocional que se traduce en conductas absolutamente normales y esperables en el niño pequeño ante la llegada de un nuevo hermanito. Basta con ponerse en el lugar del niño que hasta ese momento ha recibido todo el afecto y la atención de sus padres con exclusividad. De repente, sus figuras de apego e identificación dejan de prestarle toda la atención… además, el niño llega a creer firmemente que ha perdido el amor de sus padres.

El niño encuentra lógico (porque percibe una relación causa-efecto), que el nuevo hermanito le ha apartado del cariño de sus padres, que se ha convertido en un rival (sobre todo si ambos hermanos son del mismo sexo). Si a esto le sumamos las tendencias egocéntricas del niño pequeño, también absolutamente normales, y sus limitaciones para manejar este tipo de emociones complejas, el cóctel está servido.

Entonces, ¿cómo decirle que va a tener un hermanito?

La mejor forma es explicarle qué es lo que va a suceder: “adaptándonos a su nivel” de comprensión y a su visión de la realidad le explicaremos algunas de las consecuencias directas que va a tener la llegada de un nuevo hermanito sobre su vida, tanto las positivas, como las “negativas”: cambio de cuarto, compartir las cosas, ayudar a mamá y a papá, tener nuevos juguetes, hacer de hermano mayor… Debés tener en cuenta que el niño tiene que aprender a “ser hermano”, y que ser el hermano mayor no es siempre fácil.

Hacer los cambios necesarios en la casa antes de que nazca, de manera que el niño pueda colaborar y participar en ellos, reforzándole cuando lo haga: preparar las cosas para el bebé, ordenar los armarios, cambios en la habitación, etc… Aprovecha para hablarle al niño de la etapa en la que él fue un bebé pequeño, y cómo durmió en la misma cunita, y como mamá y papá prepararon las cosas con tanta ilusión para él como ahora hacen para su hermanito.

Por último lo más obvio y lo más complicado: evita que toda vuestra vida gire en torno a la llegada del nuevo hermanito.


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