El cuidado de los dientes durante el embarazo

¿Estás embarazada y no estás cuidando tus dientes? ¿Sabías que puede compromenter tu salud dental?

Antiguamente existía un dicho: “con cada embarazo, se pierde un diente”.  Afortunadamente, hoy sabemos que podemos evitarlo si adoptamos algunos cuidados.

Lo cierto es que si bien el cuidado dental es una rutina de control médico a la que debiéramos someternos sin importar la etapa de la vida en la que nos encontremos, esto se vuelve especialmente importante durante el embarazo. El motivo es que el aumento de la irrigación sanguínea en nuestro cuerpo también podría volver a nuestras encías más sensibles a recibir determinadas bacterias.

Los trastornos más comunes a nivel odontológico en las embarazadas serían la gingivitis y en casos más extremos la enfermedad periodontal. En el primer caso, se trata de una enfermedad que afecta cerca del 50% de las mujeres embarazadas y provoca inflamación de las encías con sangrado en algunos casos. Es causada por una bacteria que se aloja entre las encías y los dientes, y que es atraída por micro partículas de comida. En cuanto a la enfermedad periodontal, se trata de una evolución de la gingivits que no ha sido tratada a tiempo y en este caso nos encontramos una infección en las encías que puede llegar en casos extremos a dañar severamente  los huesos y las fibras.


Entonces, ¿qué precauciones debemos tomar en esta etapa?

  • Visita de control con el dentista para asegurarnos que nuestro estado bucal es óptimo.
  • Limpieza dental por lo menos una vez durante el embarazo
  • Limpieza dental en casa con cepillado luego de cada comida y uso de hilo dental por lo menos una vez durante el día.
  • Cambiar de pasta dental si la habitual nos produce náuseas
  • Enjuagar la boca con agua tibia o enjuague bucal antibacteriano si se experimentan náuseas o vómitos matutinos.
  • Evitar demasiados alimentos que contengan azúcar, los cuales también provocan sarro.

Es importante destacar también que una dieta balanceada ayudará a fortalecer no solo nuestro propio organismo, sino el del bebé que estamos gestando.


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