La llegada del bebé y las mascotas

La mascota y el bebé, ¿podrán convivir?

Cuidados antes de la llegada del bebé

Así como vos realizás controles para chequear tu salud durante el embarazo, la salud de tus mascotas también debe ser chequeada para evitar que trasmitan enfermedades. Hay que llevarlas al veterinario, comprobar que tengan las vacunas al día y desparasitarlas.

Además, teniendo en cuenta que el bebé no va a tener el sistema inmunológico completamente desarrollado al nacer,  la higiene de la mascota debe ser óptima. Se recomienda bañarlo cada 15 días e higienizar sus utensilios con agua y detergente.

Las mascotas no se comportan igual que los humanos al socializar. Tienen diferentes jerarquías con respecto a las relaciones y al territorio, por los que hay que acostumbrarlos a la llegada de un nuevo miembro al que deben respetar. Por esa razón, hay que tener lista la cuna varios días antes y enseñarles que no deben subirse a ella. En el caso de los gatos, es preferible poner algo que detesten, como cartulina o papel aluminio, para que rechacen contacto con la cuna. Además, si son mascotas que no están acostumbradas a la presencia de bebés o niños, es preferible que tengan contacto con chicos. Invitá a familiares o amigos con hijos pequeños para que, guardando una prudente distancia, las mascotas se acostumbren a la presencia y ruidos de un bebé.

El momento del día que pasás con tus mascotas es muy importante y esperado por ellas. Hay que dedicarles el tiempo necesario para que no sientan el rechazo, llevándolas a paseos diarios, dándoles mimos y jugando con ellas. Si va a haber un cambio en la rutina por la llegada del bebé, hay que realizar estos cambios, durante el embarazo, meses antes del nacimiento para que no lo asocie a ese hecho y no sienta rencor.

Llegó el nuevo miembro de la familia

Si tenés un perro o un gato, ellos son parte de la familia, y ante la llegada del bebé querrán conocerlo. Al volver a la casa, es preferible que el papá lleve al bebé y vos te dediques a saludar a las mascotas, especialmente si son muy efusivas.

Como el  perro  se relaciona con los miembros de la manada a través del olfato, es preferible que primero huela la ropa del bebé. Una vez acostumbrado a su olor puede oler  al bebé a una distancia prudente mientras es sostenido con correa. Podremos ir acercándolo a medida que se adapte.

Los gatos, por su parte, son animales territoriales. Por ello, es probable que intenten subirse a la cuna o traten de dormir con el bebé, buscando un cuerpo tibiecito.

Es mejor no dejar al bebé solo con las mascotas, ya que puede realizar un movimiento o un llanto que los asuste, y que como consecuencia intenten morderlo o arañarlo.

Si observás comportamientos agresivos en tus mascotas corregilos rápidamente, pero sin castigarlos. En caso de que haya un comportamiento serio de agresión deberás hablarlo con el veterinario. Hay que recordar que todas las mascotas pueden adaptarse a la presencia de un bebé: solo hay que educarlas y realizar ciertas acciones para lograr la convivencia.


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