Los 10 mitos más comunes del embarazo

El embarazo es un proceso tan maravilloso como complejo. Quizás por ese motivo, desde que el mundo es mundo está rodeado de misterios y supersticiones que intentan explicar algunos de los hechos que la medicina de hoy puede develar con certeza.

Aún hoy podés escuchar la voz de algunas abuelas recomendándote que si estás embarazada y tenés un antojo te toques la cola, o la voz de tu mamá diciendo que tenés que comer más. El avance de la tecnología, que permite monitorear a los bebés desde la concepción, y el avance de la medicina, han logrado desterrar muchos mitos que trataban de explicar algunos de los cambios producidos durante el embarazo. Seguir las indicaciones de algunos de estos mitos puede atentar contra tu salud y la de tu bebé.

Para evitarlo, lo mejor es estar informada y de buena fuente, así que te recomendamos que consultes tus dudas con tu obstetra. De todas formas, te acercamos algunas respuestas a mitos frecuentes:

Si estás embarazada no podés ir al dentista, resignate a que se te caigan los dientes: podés realizar cualquier tratamiento dental con el previo consentimiento del obstetra y el dentista. Lo recomendable, antes de buscar el bebé, es realizar una consulta sobre el estado de tus dientes, ya que la salud bucal puede afectar a tu salud general.

Si no comés el alimento o golosina que se te antoja durante tu embarazo, al bebé le va a salir una mancha o una verruga en el lugar del cuerpo que te toques: los famosos antojos no están relacionados con las necesidades del bebé. Por más que desees una copa de frutillas con crema a las 3 de la mañana, al bebé no le va a pasar nada si el papá prefiere quedarse durmiendo. Otra variante de este mito, es que si no se cumple el antojo de una embarazada le va a salir un orzuelo o una mancha en la cara: no te preocupes, que no tenés ese poder.

Fumar algunos cigarrillos durante el embarazo no provoca daño al bebé: un solo cigarrillo contiene más de cuatrocientas sustancias nocivas que afectan directamente el desarrollo del bebé: podés provocarle bajo peso al nacer, retardo en el crecimiento intrauterino y parto prematuro, entre otras alteraciones.

Durante el embarazo tenés que consumir alimentos para dos: lo recomendable es elegir alimentos de mejor calidad. Es preferible consumir verduras, carnes y lácteos dentro de la dieta que te indique el médico, realizando los controles y sin caer en excesos. Una dieta equilibrada y realizar actividad física durante el embarazo ayudarán a que el bebé tenga el peso necesario para su desarrollo.

No podés hacer ejercicio durante el embarazo: si bien no hay que hacer esfuerzo y levantar peso durante el embarazo para evitar complicaciones, es recomendable hacer ejercicio moderado. Siempre que lo indique el médico y con su control, podés realizar pilates, yoga, tai-chi, caminatas y natación.

La forma de la panza y la posición indican el sexo, redonda si es nena y en punta si es nene: hay muchos mitos para tratar de saber el sexo del bebé: decir que está más linda la mamá cuando el bebé es nene o usar un péndulo sobre la panza. La única manera de saber antes de que nazca el sexo del bebé es con una ecografía. Esto también aplica a los distintos métodos que circulan para concebir una nena o un nene. Aún no se conoce cómo “elegir” el sexo del bebé.

No podés tener relaciones sexuales durante el embarazo: siempre es lindo recibir amor, caricias y contención de la persona que amás, y, en especial, en esta etapa en la que estás más sensible. Si el médico no indica lo contrario, no hay ningún problema para tener relaciones. El bebé está protegido y no va a sufrir ningún daño.

Si sufrís de acidez, es porque tu bebé va a ser muy peludo: la acidez es provocada por la presión del útero sobre el estómago y los otros órganos, especialmente en el último trimestre. No hay relación entre la acidez y que el bebé tenga mucho o poco pelo.

Durante tu embarazo no podés realizar baños de inmersión, chau bañadera: El útero está protegido por un tapón mucoso, por lo que el agua sucia de la bañadera no puede llegar hasta tu bebé. Por otra parte, los baños de inmersión son ideales para relajarse, sobre todo, en un embarazo avanzado.

Después del parto no podés bañarte o lavarte  el pelo porque vas a enloquecer: Luego de unas cuantas horas de trabajo de parto o una cesárea, no hay nada mejor que bañarse. Si el médico no te indica lo contrario, no hay motivo para evitar una refrescante ducha.

¡¡A disfrutar el embarazo, que lo mejor está por venir!!


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