Segundo mes

Desde el momento mismo de la fecundación, se inicia una serie de fenómenos en el organismo de la mujer, que inducirán cambios corporales y síntomas típicos en las distintas etapas del embarazo. En esta nota te contamos los principales síntomas del segundo mes.

Segundo mes

Cambios venosos
"Tengo líneas azules desagradables debajo de la piel en mi abdomen, piernas y mamas. Es normal?"
Lo que ves es parte de la nueva red venosa que suple al drenaje venoso normal, debido al incremento del volumen de sangre propio del embarazo. Esto no es malo, sino que por el contrario, es un buen signo de que tu organismo está funcionando correctamente.


"Desde que estoy embarazada tengo arañitas púrpuras en los muslos. Son várices?"

No, son arañas o telangiectasias, las cuales resultan de los cambios hormonales del embarazo. Desaparecen en general luego del parto, pero si no lo hacen, son facilmente resecables.


"Hay algo que pueda hacer para prevenir problemas de várices en mi embarazo"

Las venas llevan sangre de la periferia al corazón. En el caso de las piernas, la transportan en contra de la gravedad. Para facilitar la tarea, presentan válvulas que evitan el reflujo hacia abajo. En personas predispuestas a la formación de várices, (antecedentes familiares, embarazo, obesidad,etc). estas válvulas pueden fallar o estar ausentes, haciendo difícil el transporte de la sangre, la cual tiende a estancarse en ellas dilatándolas. El embarazo aumenta aun más esa predisposición, debido a que el útero comprime algo las venas que entran en el abdomen, provenientes de las piernas; además, el volúmen de sangre está incrementado y la capa muscular de las venas está relajada debido a los cambios hormonales del embarazo. Las várices pueden ser asintomáticas o dar dolor o sensación de peso en las piernas. Las más superficiales pueden protruir a través de la piel, a nivel de los tobillos o de la vulva. En los casos más severos la piel de la zona puede estar morada e irritada.
Para evitar o disminuir estas molestias:
* Evitar el aumento excesivo de peso durante el embarazo
* Evitar estar mucho tiempo de pie. Cuando estás acostada, colocá una almohada debajo de los pies
* Evitar levantar peso
* Evitar hacer fuerza durante la defecación
* Tratar de usar medias de descanso
* Evitar el uso de cinturones o fajas ajustadas
* Evitar fumar
* Tratar de caminar 15 minutos por día
* Ingerir vitamina C, (ayuda a mejorar la estructura vascular)

Problemas estéticos
"Por qué estoy aumentando de talle de ropa? Yo pense que eso ocurría recién luego del cuarto mes"
"Luego del embarazo, voy a recuperar mi peso inicial?"
El aumento del volúmen corporal a esta altura del embarazo, se debe a la retención de líquido y a la distención intestinal, por acción de la progesterona. No obstante, es posible que estés ingiriendo alimentos en mayor cantidad de lo necesario. El incremento de peso de la gestación se debe a: peso del feto, líquido amniótico, placenta, útero gestante, aumento mamario, aumento del volúmen sanguineo, y aumento de las reservas corporales para el periodo de lactancia. De modo que la mejor manera de recuperar el peso inicial luego de los primeros meses de lactancia, es cuidando la dieta, para que esta sólo provea lo necesario para cumplir con lo dicho. Por eso es importante que consultes con tu nutricionista.

Acidez y digestión lenta
"Tengo mucha acidez e indigestión muy seguido. Le puede hacer mal al bebé?"
Uno de los efectos de la progesterona, (hormona que aumenta en el embarazo, producida por la placenta), es la relajación del músculo liso. Este tipo de músculo, se encuentra en el útero, donde produce la relajación del mismo evitando contracciónes, en los vasos sanguineos, donde al relajarlos permite que puedan transportar mayor volúmen de sangre, y en el tubo digestivo, donde la relajación muscular hace que los alimentos permanezcan allí más tiempo, facilitando su absorción para aprovisionar más nutrientes para el feto. Claro que esto último tiene como consecuencia una digestion más lenta, y sensación de pesadez. Al mismo tiempo, se produce la relajación del esfinter que evita el reflujo del acido estomacal, al irritable esófago, (tubo que lleva el alimento de la boca al estómago). De esta forma es muy factible que refluya ácido gástrico o incluso alimentos, al mismo, dando la tan común acidez y reflujo.
Para mitigar estas molestias puede ser útil:
* No aumentar mucho de peso durante el embarazo, ya que eso puede incrementar la presión abdominal y así la estomacal.
* No usar ropa que ajuste el abdomen durante el embarazo. Ej. fajas apretadas.
* Comer fraccionado: es preferible ingerir 6 comidas pequeñas en el día, que tres abundantes
* Comer lentamente, trozos pequeños y masticar completamente los alimentos.
* Tratar de evitar comidas que producen disconfort gatrointestinal mientras estés embarazada: frituras, exceso de condimentos o grasa, alimentos muy calientes, alimentos procesados (salchichas, embutidos, tocino), café, alcohol, menta, (aun en chicles).
* No fumes
* No te inclines doblando tu cintura, sino tus rodillas.
* Dormí con la cama inclinada con la cabecera más levantada. Para ello coloca unos libros debajo de las patas de la cabecera de la cama.
* Evitá ingerir preparaciones con bicarbonato de sodio o lacteos, para mitigar la acidez. Todo ello no hace más que producir una hiperacidez por parte del estómago, una vez que la mucosa del mismo los detecta.
* Consulta a tu médico para la prescripción de antiácidos.

Aversiones alimentarias y antojos
"Algunos alimentos que antes me gustaban (particularmente las verduras), ahora tienen un gusto raro. Tengo ganas de comer otras cosas que tienen menor valor nutritivo"
No es bien conocida la causa de estos cambios en los hábitos alimentarios de las embarazadas, pero también de esto se ha culpado a los cambios hormonales. Sin embargo, no parece ser esta la única explicación. Aquella clásica teoría que dice que en general tenemos ganas de comer alimentos que contienen nutrientes que necesitamos, y que las comidas que no queremos, contienen elementos nutricionales que no necesitamos, tiene mucho de verdad.
Lo cierto es que estos signos nutricionales que nos envía nuestro propio cuerpo para que ingiramos lo que él necesita, son a veces, algo confusos. Antes de que existieran los helados, la repostería o las golosinas, cuando los alimentos eran naturales, los antojos por los hioratos de carbono o el calcio, por ejemplo, eran dirigidos hacia las frutas o la leche y el queso. Luego, con la amplia variedad de alimentos procesados o elaborados, que hay disponibles, nuestro cuerpo se encuentra confundido.
Vos podés responder a estos nuevos gustos por la comida, pero sin empeorar la calidad de la nutrición fetal. Si deseás ingerir algo que te hace bien, hacelo. Pero si se trata de algo que no deberías elegir durante tu embarazo, entonces reemplazalo por algo que lo sustituya. Por ejemplo reemplazá unos caramelos por el sabor de una fruta fresca. Cuando el sustituto no satisface el deseo, es aconsejable dispersar la atención con la lectura, el ejercicio, o alguna otra distracción. Si tenés aversión por el café o el alcohol, no hay problema. Pero si no tolerás la leche, o el pescado, por ejemplo, entonces consultá a tu nutricionista para encontrar sustitutos.
La mayoría de estos cambios alimentarios desaparecen o disminuyen luego del cuarto mes de embarazo. En algunos casos, la persistencia de ello, puede ser motivada emocionalmente, por la necesidad extra de atención. Si esto se hace consciente, sería útil incrementar los momentos compartidos con la pareja, en lugar de salir a buscar algunas golosinas a la media noche.

Las opiniones vertidas por el Dr. Marcelo Martinez son de carácter general y no interfieren con el criterio que cada obstetra particular tenga con su paciente.


Compartí este artículo

¿Tenés una duda médica?

Consultá a un especialista. Podés hacerlo ahora mismo desde el Club.

CONSULTÁ A UN ESPECIALISTA