¿Ya pensaste en la renovación del ropero?

La panza crece, ¿cómo vas a adaptar tu vestuario?

Después de haber recibido la noticia del embarazo, es muy común que pienses en cómo habría que preparar todos los cambios que se vienen. Una nueva dieta, una planificación de ejercicios, visitas regulares al médico, etc. Y entre todas esas cosas, hay una que preocupa mucho a toda futura mamá: cómo va a acomodar su ropero a los cambios en su cuerpo.

A medida que pasan los meses, la panza va creciendo; los pantalones, las polleras, las camisas y las remeras dejan de entrar y hay que archivarlas en el ropero por un tiempo. Para no entrar en desesperación, hay que planificar que esto va a ocurrir y aprovechar los tiempos libres de para ir preparando un vestuario adecuado a la panza que irá creciendo.

Lo primero que hay que pensar es en qué vestuario necesitamos según nuestro estilo de vida. Antes de empezar a comprar o pedir ropa, hay que tener en cuenta las actividades para las que nos vamos a vestir: ¿la ropa se puede usar para ir al trabajo? ¿Se puede usar para salir de manera informal? ¿Hay alguna ceremonia formal a la que tengamos que asistir durante el embarazo? Estas preguntas es bueno hacerlas antes de buscar la ropa, porque más tarde nos podemos dar cuenta de que necesitamos un estilo definido de vestuario y no tenemos plata para comprarlo o no conocemos a nadie para pedírselo prestado. También es bueno tenerlo en cuenta para prestar atención a aquellas prendas que puedan usarse en distintas situaciones.

A la hora de pedir prestado, debemos saber que la ropa para embarazadas suele echarse a perder muy fácilmente. Las incomodidades habituales de todo embarazo hacen que ropa sea difícil de cuidar: hay cosas mucho más importantes a las que debemos prestar atención. Si a ello le sumamos la torpeza que implica lidiar con un cuerpo que cambia día a día, el panorama empeora. Además, las prendas se ensanchan fácilmente y se echan a perder.

Esto no quiere decir que haya que gastar fortunas en ropa para embarazadas. Es conveniente averiguar bien por liquidaciones, segundas selecciones o ferias de ropa. Allí se pueden conseguir prendas con muchas rebajas. También hay que consultar en las tiendas para futuras mamás sobre algunos productos que permiten agrandar la ropa. De esta manera, no es necesario comprar algo nuevo.

A la hora de comprar prendas, hay que prestar especial atención al calzado. El embarazo produce que muchas veces se hinchen los pies. Cuando a esta situación se le suma una panza crecida, la incomodidad se multiplica, ya que desatar y atar los cordones constantemente se vuelve una molestia. Por eso, muchas madres recomiendan usar calzados con elásticos, ya que son más flexibles y se acomodan cuando se ensancha el pie.

Para finalizar, aconsejamos no comprar todo el vestuario de una sola vez. Los cambios físicos no se pueden prever: nunca sabemos cuál será el tamaño de nuestra panza. Por eso, es bueno visitar las tiendas mes a mes, siempre comprando la ropa un talle un poco más grande del que corresponde para que no deje de ser útil a los pocos días. Además, tener una prenda nueva cada tanto es algo que puede servir para sentirte renovada.

Fuentes:


Michele Gliksman, Theresa Foy DiGeronimo, The Complete Idiot's Guide to Pregnancy and Childbirth: Cig, Alpha Books, 2004

 

Michelle L. Keene, Stephanie S. Lamarre, Babies by the Bay: The Insider's Guide to Everything from Doctors and Diapers to Playgrounds and Preschools in the San Francisco Bay Area, Council Oak Books, 2002

 


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