Complicaciones: el embarazo molar

El embarazo molar es una de las complicaciones que puede sufrir la mujer durante el embarazo. Como tantos otros problemas, cuanto más rápido se detecte, menos consecuencias tendrá para la mujer. En esta nota, presentamos una descripción del embarazo molar que incluye sus síntomas.

El embarazo molar es una complicación que produce el crecimiento de un tejido anormal dentro del útero. El útero comienza a crecer más rápidamente que lo usual y se forma en su interior una masa de quistes llamada “masa hidatidiforme”, que se asemeja a un racimo de uvas.

 
Los embarazos molares pueden ser de dos tipos: parciales o completos. El completo se genera cuando un espermatozoide, al no encontrar información genética en el óvulo, provee todos los cromosomas (en un embarazo normal la mitad de los cromosomas los aporta la madre y la otra mitad el padre). En estos casos, generalmente no se genera ni el feto, ni una placenta normal, ni fluidos ni membranas amnióticas.
 
El embarazo molar parcial suele producirse cuando dos espermatozoides fecundan el mismo óvulo. En este caso, se puede desarrollar una parte de la placenta y un feto anormal, que no logrará sobrevivir.  


Causas y cantidad de casos.

 

No se sabe cuáles son las causas que generan un embarazo molar. Algunos creen que se debe a un déficit de proteínas o de caroteno en la nutrición. También se dice que puede ser causado por un defecto de ovulación.

 
La estadística de embarazos molares no es igual en todo el mundo. En Europa hay un embarazo molar de cada 2 mil, mientras que en los Estados Unidos se calcula que es de uno de cada mil. Sin embargo, la cantidad de casos en el sudeste asiático y en México es mayor. Para algunos especialistas, esto indicaría que el embarazo molar puede tener causas genéticas. 

 

Síntomas

 

Los síntomas más usuales en el embarazo molar son:

 

  • Sangrado vaginal de color marrón oscuro alrededor de la semana 10 del embarazo.

  • Fuertes náuseas y vómitos.

  • Dolores abdominales.

  • Presión sanguínea alta.

  • Rápido crecimiento del útero.

  • Hipertiroidismo.

 

Ante la presentación de estos síntomas, es necesario que la mujer consulte a su médico.

 

Diagnóstico y tratamiento.

 

Para el diagnóstico de embarazo molar se realizan dos tipos de estudios. El primero es un análisis de sangre que permite al médico establecer la cantidad presente de la hormona Gonadotropina Coriónica Humana  (HCG). Niveles muy altos de HCG pueden ser indicadores de embarazo molar. Luego se puede realizar una ecografía o un ultrasonido, para verificar la ausencia de feto.

 
La mayoría de los embarazos molares terminan espontáneamente y el tejido anormal es expulsado del cuerpo. En caso de no ocurrir así, algunos médicos utilizan otros caminos para evitar complicaciones: pueden utilizarse medicamentos para provocar la expulsión del tejido o puede realizarse un procedimiento llamado curetaje de succión, para el cual se requiere anestesia total. Otra posibilidad es realizar una histerectomía, pero este tratamiento se usa si la masa de quistes es muy grande y la mujer no planea tener más embarazos. 
 
Vale aclarar que existen posibilidades, aunque mínimas, de que el embarazo molar derive en cáncer, poniendo en riesgo la vida de la mujer. Por eso, es importante que ante la presentación de cualquiera de los síntomas se recurra al médico. También es necesario que luego de un embarazo molar la mujer realice chequeos para comprobar que no existe más tejido anormal en su interior.
 
Una vez que la mujer supera su embarazo molar, es muy probable que pueda quedar nuevamente embarazada. Las posibilidades de que un nuevo embarazo sea molar sólo están entre el 1 y 2%.

 

 

 

Fuentes: American Pregnancy Association, Obgyn.net,

Health Basis.
 

 



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