Embarazo y amigas: ¿son compatibles?

Con el embarazo cambia tu vida: ¿cambia también la relación con tus amigas?

Un embarazo cambia por completo nuestras vidas. Surgen nuevas esperanzas, sentimientos, hábitos y también preocupaciones. Llega una nueva persona, una muy importante, en la que pensar y a la que dedicarse. Y eso, inevitablemente, también cambia la manera con la que nos relacionamos con nuestros seres queridos. En especial, cambia nuestra relación con nuestras amistades luego de tener un bebé.

Según Laura Riley, la relación con las amigas se modifica según la situación que tengan ellas respecto a los hijos. Distingue entre tres tipos: las que tienen hijos, las que quieren tenerlos pero no empezaron a buscarlos y las que no quieren o no pueden tener hijos.

Las relaciones con las amigas que tienen hijos probablemente mejoren. Ahora tendrán mucho más en común, podrán hablar sobre los logros de los bebés, sobre lo que las preocupa, sobre cómo cuidarlos, etc. Incluso pueden ayudarse mutuamente, turnándose para cuidar a los bebés cuando tienen un compromiso o recomendándose productos o prácticas.

Las amigas que tienen hijos mayores quizá no compartan tanto entusiasmo. Estarán contentas porque saben lo que es experimentar la llegada de un hijo, pero a su vez sabrán que ya no vas a estar disponible como antes para charlar, verse o salir. Sin embargo, estas amigas ya tienen experiencia en el cuidado de bebés, por lo que pueden ser una fuente de apoyo muy grande y un manantial de consejos útiles. En ocasiones, también pueden ayudarte prestándote juguetes, cochecitos y otras cosas que sus hijos ya no usen.

Cuando una amiga que está pensando en tener un bebé se entera de tu embarazo, seguramente tenga un interés muy grande en acompañarte durante el proceso. Para ella, tu embarazo será como una prueba y una manera de informarse más para saber si realmente desea tener un hijo. Estas amigas son muy importantes porque pueden acompañarte a visitas al médico o ayudarte con otras obligaciones cuando la pareja tiene otra cosa que hacer. Ellas quieren saber si están preparadas para tener un hijo, y estas actividades les ayudan a clarificar sus pensamientos.

Los cambios más complicados se dan con las amigas que no quieren tener bebés. Para ellas, el embarazo puede ser una preocupación, ya que se dan cuenta de que ya no vas a tener tiempo ni ganas de salir para ir al cine, ir de compras o a tomar algo. En algunos casos, con estas amistades la embarazada y después la madre puede sentir que ya no tiene nada en común. Muchas amistades sobreviven a este trance, pero algunas suelen perderse. Esto es algo natural, y por más que sea difícil hay que tratar de aceptarlo.

Otra situación difícil es cuando una amiga quiere pero no puede tener hijos. En este caso, lo mejor es comunicarle la noticia en privado. Hay que manejar la relación con ellas con mucho tacto, ya que la noticia puede entristecerla. Por eso, hay que ser comprensiva y entenderla si algunas veces evita nuestro contacto.

Muchas mujeres pasan por estos cambios, que son normales ya que el embarazo cambia las perspectivas sobre la vida y también las responsabilidades. Por eso, hay que tomarlos con naturalidad y no desesperarse: las buenas amigas siempre estarán presentes cuando las necesitemos.

 

Fuente:

 

Laura Riley, You & Your Baby Pregnancy: The Ultimate Week-By-Week Pregnancy, Meredith Books, 2006

 


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