Las várices en el embarazo

El embarazo produce cambios y algunos pueden molestarte, ¿sabés que produce las várices?

Uno de los trastornos más frecuentes en la mujer durante el embarazo es la aparición de várices en las piernas, que en general comienzan a hacerse visibles hacia los últimos meses de gestación. Su aparición está estrictamente relacionada con las profundas modificaciones que el cuerpo de la mujer experimenta al engendrar un hijo.

Por qué aparecen

La presión del útero sobre las venas pelvianas en la embarazada, el incremento del volumen de sangre que circula en el cuerpo, las hormonas propias del embarazo (que relajan las fibras musculares presentes en las paredes de las venas) y el aumento de peso son los principales – e inevitables- factores de incidencia.


Por ello, si bien tendrán muchas más chances de sufrirlas las mujeres que tengan antecedentes familiares, todas las embarazadas están potencialmente expuestas a desarrollar várices. Estas no sólo producen molestias por razones estéticas: las várices causan dolores musculares, pesadez y calambres y por lo tanto es fundamental prevenirlas.

Prevención de las várices

Para disminuir el riesgo de desarrollar várices durante el embarazo o detenerlas en caso de que ya hayan aparecido, es importante:


•    Controlar estrictamente el exceso de peso y la alimentación sana.

•    Utilizar con la mayor frecuencia posible medias de descanso (especiales para prevenir las várices) o bien las medias de lycra enteras. Cuanto mejor sostengan, mejor resultado darán.

•    Controlar los tiempos en que se está parado o sentado. Siempre hay que evitar estar quieta por mucho tiempo. Si estás parada, no tenés que quedar inmóvil, intentá caminar aunque sea sin dirección. Si estás mucho tiempo sentada, cada una hora, debés levantarte y caminar un rato, estirar las piernas y reactivar la circulación.

•    Lo ideal es realizar, además, al menos 20 minutos de caminata por día.

•    Descansar con las piernas levemente levantadas y realizar los ejercicios de prevención antes de dormirse.

•    Evitar levantar cosas muy pesadas, evitar la ropa ajustada.

•    Realizar controles con el médico para evitar complicaciones mayores como trombosis antes o durante el parto.

Si bien existen tratamientos para las várices, están absolutamente contraindicados durante el embarazo. En la gran mayoría de los casos, las várices del embarazo desaparecen espontáneamente luego del parto, en un lapso de 6 meses aproximadamente. Si eso no ocurriera, lo ideal sería aguardar el fin de la lactancia para iniciar un tratamiento para eliminarlas.


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