¿Yo, una buena madre?

En el embarazo te agarran dudas: ¿seré una buena madre? Aquí, algunos consejos para tranquilizarte.

El primer trimestre de embarazo es un período de muchos cambios, tanto físicos como emocionales. Sin embargo, mucho antes de que se sienta cualquier cambio en el cuerpo, las embarazadas suelen tener dudas respecto a sí mismas y su nuevo rol: “¿seré capaz de criar a este bebé?, ¿es el momento de tener un hijo?, ¿podré manejar tantas responsabilidades?”, son algunas de las preguntas que muchas madres se hacen. No importa si ya hayan tenido hijos o si estén por ser mamás por primera vez, estos períodos de inseguridad llegan igual.

Pero no hay que tomar esta crisis con demasiado pesimismo: este es un buen momento para plantearse algunos aspectos fundamentales de nuestra futura vida. Para empezar, es bueno imaginar cómo va a ser una como madre. ¿Cuáles son las cosas a las que les daremos prioridad? ¿Qué actividades podemos dejar de lado? ¿Cuáles son necesarias para nuestro bienestar y el de nuestros hijos? ¿Cómo queremos educar al bebé? Estas preguntas son fundamentales, y por eso conviene proponer a la pareja realizar un listado de todos los objetivos que queremos alcanzar y las actividades que tenemos que hacer para realizarlos, siempre de acuerdo a la imagen de padres a la que deseamos llegar.

Probablemente, cuando llegue la lista nos daremos cuenta de que es más difícil de escribir de lo que pensábamos. Por eso, es bueno empezar a observar a nuestros amigos y familiares que consideramos que son buenos padres. ¿Cómo se comportan con sus hijos? ¿Cuáles son sus rutinas? ¿Qué decisiones tuvieron que tomar para ser los padres que son? Una buena charla con ellos puede resultar muy orientadora.

Otra buena opción es recordar nuestra propia niñez. Los momentos felices e infelices que recordamos y la reflexión acerca de cómo se comportaron los adultos en esas situaciones nos pueden guiar para nuestro futuro como padres. Nuevamente, una charla con las personas que nos criaron puede ayudar a nuestra memoria.

Luego de estas observaciones podemos retomar nuestra lista. Ahora sí, con mucha más claridad, podemos fijar los objetivos y las actividades que debemos realizar para lograrlos. Y una vez eso ya esté definido, podemos organizar la semana para de antemano saber cuáles son las rutinas a las que tendremos que acomodarnos y en qué momentos las realizaremos. De esta manera, podremos afrontar nuestros futuros desafías con un plan definido que nos va a proporcionar seguridad.

De todos modos, hay algo que no mencionamos y que es importante tener en cuenta: nunca hay que olvidar que la madre ideal no existe. A veces pensamos que una madre debe ser eficiente en el trabajo, ordenada en el hogar, cariñosa en la pareja y muy atenta a sus hijos, entre varias cosas más. Pero realizar a la perfección todas las responsabilidades de nuestra vida es imposible y ningún plan puede ayudarnos a lograrlo. Por eso, mejor saber que va a haber muchas fallas en el camino, y que pedir ayuda a los demás facilitará las cosas.

Fuentes:

Riley, Laura “You & your baby pregnancy: the ultimate week-by-week pregnancy guide” Meredith Books, 2006.

March of Dimes. 


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