Accidentes domésticos: casos de ahogamiento

Durante las estaciones calurosas, en especial el verano, las madres y los padres prestan especial atención a que sus bebés se alejen del agua, ya sea de piletas, lagos, ríos o mar. La preocupación por un posible ahogamiento suele decaer cuando se acercan las temperaturas frías. Sin embargo, los que cuidan a los bebés deben mantenerse alerta durante todo el año, ya que los accidentes de ahogamiento suelen presentarse también en otras circunstancias.

Sabemos bien que los bebés son muy curiosos: todo los sorprende, todo lo tratan de tocar, oler, gustar. Esta es su manera de aprendizaje, son sus primeros pasos de relación con el mundo. Pero también sabemos que los bebés son débiles y necesitan la protección de los adultos. Cuando estas características se combinan con la falta de atención de los encargados de cuidarlos pueden producirse fatalidades.

 

Es importante que no se dejen en la casa recipientes con agua. Estos recipientes pueden resultar atractivos para los bebés: a veces se ven reflejados, otras se divierten con los movimientos del agua. Unos pocos centímetros de agua ya implican un riesgo para los bebés: es posible que el bebé se asome y caiga dentro. La mayoría de las veces no pueden salir, ya que no tienen la fuerza suficiente para derribar el recipiente.

 

Otro factor a tener en cuenta es que las piletas no suelen estar del todo vacías durante la época del invierno. Muchas veces las lluvias dejan en el fondo restos de agua. Por eso, a pesar de las temperaturas frías, las piletas son siempre peligrosas. Los adultos deben supervisar a los bebés cuando siempre que se encuentren en lugares con piletas.

 

Las bañaderas también son lugares muy peligrosos para los bebés. Muchos accidentes se producen cuando los adultos dejan solos a los bebés en la bañadera. Basta un tiempo muy corto, 2 minutos, para que el bebé se ahogue. Atender la puerta o el teléfono puede ser fatal si el bebé queda solo en la bañadera. Por eso, ante estas situaciones, es conveniente sacar al bebé del agua. Tampoco es seguro dejar la canilla abierta a pesar de que no esté puesto el tapón de la bañadera, ya dijimos que los bebés pueden ahogarse en unos pocos centímetros de agua.

 

Muchos especialistas recomiendan que los que estén a cargo de los bebés realicen cursos de reanimación cardiopulmonar. De todas maneras, la prevención es la mejor forma de evitar estos accidentes. Los padres y las madres deben asegurarse siempre de que sus hijos estén bien protegidos para evitar fatalidades.

 

Fuentes: About.com, Canada Safety Council, Consumer Product Safety Comission.



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