Conflictos en los hogares monoparentales

Algunas madres crían solas a sus hijos: ¿qué conflictos suelen aparecer?

A raíz de un divorcio, una separación o un embarazo de una mujer soltera, muchos niños tienen que atravesar parte importante de su infancia y adolescencia en hogares monoparentales, que en general (aunque no siempre) son encabezados por la madre.

La realidad de una familia monoparental es que tiene que afrontar una serie de situaciones complejas, en muchos casos vinculadas con lo económico.

A no ser que la madre tenga un muy buen pasar o ayuda en términos de ingresos, muchas veces tiene que estar todo el tiempo fuera del hogar o tomar trabajos extra para poder mantener a su hijo, además de que necesita contar con algún familiar o jardín donde el niño pase la mayor parte del tiempo.

Una sensación muy común en las madres o padres solteros es experimentar la incapacidad llevar adelante la crianza del hijo o hijos con suficiencia, expresado a veces con una repetición de demandas asistenciales más o menos justificadas producto de la ansiedad.

Por su parte, los trastornos del comportamiento en los hijos pueden originarse en situaciones de conflicto cuando el niño de repente comienza a exigir atención y eso entra en disputa con la disponibilidad concreta de la madre o padre, reducida por los compromisos laborales.

En ocasiones el hijo o hija puede adoptar un rol substitutivo de la pareja ausente, asumiendo responsabilidades prácticas que no se relacionen con su edad, desarrollo físico o psicológico y ello a la vez, puede repercutir negativamente sobre su desarrollo psicoemocional.

Otro cuidado que hay que tener es la presencia en el hogar de otro adulto, pareja ocasional de la madre o padre, lo que puede determinar conflictos o celos que desemboquen en un trastorno psicomocional en el niño.





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