¡No para de llorar!

El llanto es el primer modo de comunicación del bebé: ¿sabés interpretarlo?

El nacimiento de un bebé trae muchísima alegría. Pero muchas veces su cuidado genera cierto nerviosismo, en especial cuando los padres son primerizos. Dentro de los cuidados, el llanto del recién nacido representa una de las grandes interrogantes y hasta temores que deben ser superados.

El llanto es la manera que tiene el recién nacido para expresarse, ya que desde su nacimiento se enfrenta a múltiples situaciones a las que tiene que amoldarse, tales como cambios de temperaturas y sonidos indeseables.

El primer llanto se produce una vez que el bebé sale de la panza de su mamá. Es el más esperado y festejado porque a través de él comienza a respirar y liberar todo el líquido y mucosidad acumulada durante la gestación.

Durante los primeros meses de vida, será sinónimo de hambre, sueño, calor, cansancio, dolor, etc. No obstante, cada llanto responde a motivos diversos por lo que serán los padres los encargados de interpretar el porqué de cada uno. Es de suma importancia que mantengan la confianza y apliquen el sentido común en sus acciones.


Para calmar el llanto del recién nacido se aconseja que la persona que intenta sosegarlo, preferentemente los padres, esté tranquilo. Luego se debe alzar, protegerlo con un contacto suave y retirarse a un lugar tranquilo.

Es importante aclarar que el llanto siempre responde a alguna incomodidad, por lo que es incorrecto decir que “los bebés hay que dejarlos llorar porque se malcrían al estar de brazo en brazo”. Siempre es aconsejable calmarlo y diferenciar los motivos del llanto.  

A partir de los seis meses de vida los bebés empiezan a entender lo que pasa a su alrededor, a manejar su llanto de acuerdo a las circunstancias y ahí es cuándo se debe empezar, de a poco, a poner algunos limites. Por su parte, alrededor de los ocho meses, los lactantes pasan por un periodo de la vida llamado angustia del octavo mes, en el cual lloran más, temen a los desconocidos y sólo se calman en brazos de su mamá o al verla o escuchar su voz.
 
Causas del llanto

Si bien varían las características y circunstancias, en general un bebé llora cada tres o cuatro horas por hambre. En caso de que se presente un llanto antes de este período de tiempo, puede responder, por un lado, a las ganas de dormir o, por otro, a la presencia de molestias estomacales comúnmente conocidas como cólicos. El llanto por sueño tiene más que ver con que está molesto o incómodo y solamente quiere que lo ayuden a dormir.

Por su parte, en los casos de los cólicos, el llanto es más agudo y desgarrador, ya que hay dolor. Al bebé se le pone dura la panza y se lo ve más colorado y tenso. Para aliviarlo, se lo puede acostar, hacerle movimientos circulares con las piernas (como una bicicleta) y masajearle la panza. También se lo puede sentar y con una mano masajearle la panza y con la otra calmarlo.

Por último, en los bebés mayores de seis meses se pueden presentar episodios de espasmo, los cuales se detectan cuando -durante el ataque de llanto intenso- el bebé deja de respirar (apnea) y se pone cianóticos (de color azul). Es importante que los padres sepan manejar estas situaciones con tranquilidad y sin desesperación. Por lo general, se recomienda soplar la cara del bebé o mojarle el rostro o sacudirlo.

Lo fundamental de todo es que los padres sepan que el llanto es algo natural de los recién nacidos y que es necesario mantener la seguridad, serenidad y madurez para aprender el largo camino que representar el cuidar y educar de los chicos.


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